Pilar: educación de alto nivel pensada para chicos pobres
La Fundación Mano Amiga inauguró un colegio en Fátima. Van 50 chicos de tres y cuatro años de familias carenciadas. La idea es seguir con el EGB y el Polimodal.
Mariana Iglesias. DE LA REDACCION DE CLARIN.
Más de la mitad de los niños en Argentina son pobres. Y casi la mitad de los pobres son niños. Muchos están desnutridos. Y sólo el 22% de los chicos pobres accede a la educación inicial. Hambre, falta de escolarización, desigualdad social. La Fundación Mano Amiga se presenta como un proyecto solidario que lucha contra este círculo vicioso de pobreza. Y ya dio un paso muy importante: abrió una escuela en Pilar a la que van 50 chicos de familias carenciadas de la zona.
Mano Amiga es una fundación sin fines de lucro creada por la Congregación Padres Legionarios de Cristo. Su objetivo es dar educación gratuita y de calidad a chicos de bajos recursos. La experiencia argentina no es la primera. Ya hay centros de desarrollo comunitario en México, Colombia, Chile, Brasil, España y Venezuela. Aquí, abrir la escuela de Pilar llevó dos años de intenso trabajo. Quien está al frente de esta fundación en el país es Graciela Parody Gobbée. Esta maestra y catequista tiene 52 años, 5 hijos, 3 nietos y muchas ganas de trabajar por los demás.
"No critico a quienes abren comedores, porque eso es dar una respuesta urgente, pero creo que la educación es fundamental. Por eso creamos la escuela, porque tiene un impacto social mucho mayor", explica Gobbée a Clarín. La mujer todavía no puede creer que las clases ya sean una realidad para estos 50 nenes y sus familias.
El Colegio Mano Amiga Santa María está en el kilómetro 64,500 de la ruta 8, en Fátima, Pilar. El edificio, de ladrillos y tejas, es mucho mejor que el soñado, y fue cedido por el Servicio Sacerdotal de Buenos Aires. Hoy es una escuela con dos salitas para nenes de 3 y 4 años, salón de usos múltiples, cocina, comedor y oficinas. También hay una capilla y el jardín es tan grande que incluso tiene una pileta.
Las clases empezaron el 10 de marzo. Cada día, un micro pasa a buscar a los nenes por distintos puntos de Carabassa, Río Luján, Manzanares y Fátima. Al llegar, los chicos se lavan las manos y reciben un almuerzo preparado por una nutricionista. Luego van a las salitas. El Mano Amiga Santa María está inscripto como cualquier otro colegio privado en el Ministerio de Educación, y tanto las dos maestras, la auxiliar y la profesora de gimnasia que trabajan allí están graduadas. La institución no recibe ningún tipo de subsidio estatal sino que se financia a través de las colaboraciones que hacen particulares, organizaciones y empresas a la fundación.
"Los chicos que están en la escuela fueron elegidos por asistentes sociales que trabajan en la zona. La idea es que alguien de la familia apoye el proyecto, porque nuestro objetivo es llegar a todo el grupo familiar", dice Gobbée. Y explica que padres y madres deben participar de charlas y reuniones semanales. Y todos pueden colaborar: en la cocina, en el jardín, en el cuidado del edificio, en lo que sea.
Este año construirán otro sector para que en 2004 haya una sala de preescolar. Y a menos de 10 minutos de la escuela se levantará otro edificio donde se cursarán el EGB y el Polimodal. Allí también se planea organizar microemprendimientos tales como panaderías artesanales.
"Es un proyecto a largo plazo, pero estamos seguros de que con la ayuda de mucha gente vamos a alcanzarlo", dice Gobbée. Y agrega: "En los otros países donde hay escuelas Mano Amiga, el 80 por ciento de los alumnos llegó al nivel universitario. Esa es nuestra meta".





